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lunes, 30 de enero de 2012

La cuestión alemana (tercera y última parte)

¿Qué hacemos con Alemania? Por de pronto intentar pensar en términos de clase también cuando hablamos de este y de cualquier otro país, de Europa en general. Son grandes espacios fuertemente divididos, con ganadores y perdedores, actores activos y actores pasivos. Además hay una discusión pendiente : ¿qué propone la izquierda alternativa en relación con el euro y con el futuro de la Unión Europea? Explorar los escenarios alemanes es empezar a explorar los  escenarios que pueden ir abriéndose -para bien y para mal-  en relación con el proyecto europeo. No nos deberían coger por sorpresa.

sábado, 21 de enero de 2012

Garzón y la línea roja de la transición


Baltasar Garzón se ha ganado un sitio en los manuales de historia del derecho. Hay muchos sistemas legales que contemplan  la posibilidad de encausar delitos cometidos por no nacionales en otras jurisdicciones. Pero ningún juez se habría arriesgado a aplicar esta norma antes de que Garzón cursara la orden de arresto contra Augusto Pinochet en 1998. Fue un paso decisivo hacia la configuración práctica de un sistema de justicia universal. Poco tiempo después se crearía, por fin, del Tribunal Internacional con sede en La Haya.

jueves, 19 de enero de 2012

La cuestión alemana (segunda parte)

¿Pero cómo hemos llegado a esta situación? Volvamos la vista a los años 1970. 
Los países de la Comunidad Económica Europea, cuyas economías habían venido convergiendo en términos reales durante los años del capitalismo regulado, intentaron salvar su proyecto común de las olas especulativas creando en 1978 el Sistema Monetario Europeo (SME). Este sistema obligaba a los gobiernos a intervenir cuando la cotización de sus monedas se alejara de un cambio medio calculado a partir de una cesta de monedas. Estaba inspirado en un esquema multilateral similar al que propuso Keynes hacia 1945, similar también al que subyacía al proyecto de creación de los Derechos Especiales de Giro en 1969.

lunes, 9 de enero de 2012

La cuestión alemana (primera parte)

Alemania se ha colocado en el punto de mira de la política europea. A la mayoría les sorprende la radicalidad con la que se niega a colaborar en la construcción de un proyecto solidario europeo. Sin embargo los síntomas de que la gran política alemana ya no está comprometida con la creación de un orden solidario en Europa datan de los años de la unificación alemana. Maastricht esta fuertemente inspirado en la cancelación de las políticas solidarias europeas de décadas anteriores. Su derrumbe no está llevando, sin embargo, a la vuelta a la situación anterior a 1991. Todo lo contrario. Existe el peligro de que se refuerce el unilateralismo alemán, la gran pesadilla de la política europea a lo largo de todo el siglo XX. Hoy, en Alemania,  se discuten tres "salidas" a la llamada crisis del euro:

Una tentación peligrosa

No es necesario insistir en el carácter excepcional del tiempo que estamos viviendo. Tampoco parece necesario demostrar que el grueso de la ciudadanía que abraza valores solidarios en el sentido más amplio del término, está esperando de todas las fuerzas políticas e iniciativas antineoliberales una aproximación de posiciones en torno a un programa común, a una puesta en común de acciones.

jueves, 5 de enero de 2012

Para una cultura de la solidaridad en el tercer intento

 IX Jornadas sobre la cultura de la República. Universidad Autónoma de Madrid, abril 2011

Quince años de capitalismo popular inmobiliario han tocado a su fin en 2008. La crisis económica es la más grave desde 1929 y comienza el declive de un período que ha girado alrededor de un objetivo central: sustituir la solidaridad por la competitividad, la cooperación por el mercado, la renta  por el trabajo.

El capitalismo de la renta y su futuro tras el crack[1]

XVIII Semana Social “Ricardo Alberdi”, San Sebastián, Junio 2010

1. Los "treinta años gloriosos” del capitalismo

El período de expansión y bonanza económica denominado “fordismo” y también bautizado como los “treinta años gloriosos del capitalismo”, comienza después de la Segunda Guerra Mundial y termina hacia mediados de los años 1970. Este período es el resultado de un pacto de clase que trabajo y capital firman inmediatamente después de la Segunda Guerra Mundial en una situación francamente desfavorable para este último. Estos pactos quedan plasmados en lo que el politólogo canadiense Robert Cox denomina “las constituciones no escritas”. Las “constituciones no escritas” son una serie de acuerdos informales que sólo en algunos casos se reflejan en constituciones pero que en todos los casos estaban implícitos en las grandes políticas de los gobiernos occidentales de aquellos años. Dichos pactos dieron pie a un capitalismo domesticado, es decir, regulado políticamente en el que a también a las clases populares se les reconoció el derecho de beneficiarse del crecimiento económico.

Crisis financiera y reconstrucción de la sociedad del trabajo en España

Publicado en alemán, inglés y francés en la revista Transform! (4) 2009 (téngase en cuenta la fecha de publicación)

Introducción

Debajo de los proyectos europeos compartidos se esconde una Europa real profundamente desigual. Para entender la particularidad de la situación de España en el contexto de la actual crisis económica resulta clave entender al menos dos aspectos. Estos son:  a.) la degradación de su sociedad del trabajo desde los años 1980, es decir, en plena euforia de consolidación democrática y b.) la función que ocupa el capitalismo inmobiliario en la financiarización de su economía y en las estrategias de vida de las clases medias y populares.

Las clases trabajadoras europeas como sujeto polític

Publicado en catalán en la revista L'Espurna (14/15) 2009

Cuando se habla de clases sociales desde la izquierda transformadora aparece siempre el mismo problema. Es el problema de la relación entre lo lógico y lo histórico, entre lo analítico y lo empírico, entre lo estructural y lo que se va gestando diariamente en la superficie de las cosas y de las conciencias. Cuando hablamos de la “clase trabajadora europea” nos referimos a un grupo que ocupa un lugar determinado en su estructura social, es la clase que genera el excedente económico principal al que sin embargo no accede de forma proporcional a su esfuerzo. Está excluida de las grandes y pequeñas decisiones que afectan a su condición de productores y en el plano de la participación política también tiende a ser cada vez más un objeto de las decisiones de otros, de las élites políticas y culturales. Desde luego existe, pero el que existan varios millones de asalariados europeos unidos por atributos comunes fundamentales, no quiere decir que su identificación ya nos permita hacer política a partir de estos atributos solamente, crear una realidad en la que no ocupen el lugar subalterno que ocupan en la actualidad.

Nacionalismo y convergencia de la izquierda estata

Publicado en la revista Mientras Tanto (89) junio 2011

Las izquierdas del Estado Español están divididas por razones identitarias. Como en Bolivia, Italia o Bélgica –no así en Canadá, Gran Bretaña o Turquía pero tampoco en Galicia o Canarias- los ciudadanos de Euskadi y Cataluña que impugnan la legitimidad nacional del Estado, viven y trabajan en territorios con una renta del cápita superior a la media. Esto no quiere decir que el problema se pueda reducir a un asunto de redistribución territorial, pero este dato tampoco puede pasarse de puntillas. Muchos catalanes y vascos de izquierdas no se sienten aludidos cuando se demuestra que la renta per cápita de Euskadi y Cataluña es (muy) superior a la de Extremadura. Este desinterés por la solidaridad estatal también se perfila en la tercera de las comunidades más ricas (la de Madrid) aunque no en el campo de la izquierda sino (¿aún?) sólo en el de la derecha y del centro-derecha. Todo esto es el resultado pero no el origen de la ausencia de una identidad compartida en el campo de las izquierdas alternativas del Estado, una situación que dificulta su convergencia en torno a un programa antineoliberal común. No cabe más remedio: hay que profundizar en las claves políticas del problema identitario.

Las clases medias le dan de comer a las palomas

Publicado en Atlántida XXI. Revista asturiana de información y pensamiento (14) mayo 2011

La gran depresión, que arranca con el crack de 2007/8, marca el fin de un sueño/pesadilla de un cuarto de siglo. El modelo neoliberal, que consiguió dividir a clases populares y clases medias enriqueciendo a grandes propietarios y rentistas, pilotó alrededor de la creación de una demanda ficticia. Ficticia porque no estuvo alimentada por las rentas del trabajo sino por la renta financiera e inmobiliaria, por el endeudamiento y la apuesta bursátil. El proyecto fue restaurador en lo social y lo ideológico porque trató de generar crecimiento hundiendo salarios y precarizando empleo. Pero sólo pudo durar casi tres décadas porque se ganó a una parte de las clases medias, e incluso a una fracción de las clases populares: aquellos con salarios regulares y capacidad adquisitiva suficiente para adquirir productos financieros e invertir en bienes inmuebles.

miércoles, 4 de enero de 2012

La crisis, el modelo murciano y el rojiverde

publicado en Rebelión el 11 de octubre de 2011

Armando Fernández Steinko, Carlos Martínez García, Diosdado Toledano

Nos encontramos al final de un ciclo político y económico: lo antiguo se está desmoronando pero lo nuevo no acaba de imponerse. Los intereses que soportan al viejo orden son aún poderosos: los gobiernos, los partidos mayoritarios, las instituciones europeas, los medios de comunicación y el discurso cultural dominante siguen en sus manos. El neoliberalismo no es una especie de feudalismo con unos cuantos oligarcas en su cúspide. El futuro de una parte de las clases medias, incluso también de las clases populares, sigue  dependiendo de la revaloración de sus ahorros en los mercados financieros. Esta luna de miel entre renta financiera y clases subalternas complica la oposición al neoliberalismo aún cuando el número de sus perdedores vaya en aumento cada día. Cualquier salida justa a la actual situación pasa por romper con él, el principal responsable de la situación social y económica creada desde Maastricht, pasa por colocar al trabajo y la creatividad humana, un trabajo digno social- y ambientalmente razonable, en el centro de la agenda política.

Pequeña sociología política del Estado español



No hay ninguna posibilidad de transformación social si no se tiene una visión, aunque sea rudimentaria, de  la sociedad que se quiere cambiar, de los grupos y de las clases que la pueblan. No es suficiente con aplicar directamente categorías abstractas –por ejemplo las desnudas categorías económicas- a la realidad contemporánea de un país o de una región. El material con el que opera la política es la realidad empírica y en ella coexisten factores estructurales poco visibles, como los económicos, con factores más evidentes y cambiantes como los modelos culturales, las formas de vida de las personas y las familias etc..  Ambos, los elementos más generales y los aspectos más particulares de la vida cotidiana, son los que luego provocan los, a veces, bastante enigmáticos comportamientos y actitudes políticas.

Origen y recorrido del movimiento 15-M



El ciclo de protesta que comenzó en España en la primavera de 2011 ha pasado la prueba del verano irrumpiendo con fuerza en las manifestaciones de otoño. ¿Qué es exactamente el llamado movimiento 15M[1]? ¿cuál es su futuro?.

La izquierda alternativa después del 20-N


(publicado en El Viejo Topo  enero 2012)

Las elecciones son importantes para la izquierda alternativa. Cuando ocupa poder institucional puede acceder a información esencial, a recursos económicos para construir contrapoderes, a espacios en medios de comunicación, financiación de think tanks para elaborar otras soluciones a los problemas creados. Son cosas importantes en sociedades complejas pero no son suficientes. La hegemonía en la calle no está ganada con las elecciones. Se tiene que conquistar poco a poco en una guerra de posiciones a través de la movilización activa de la ciudadanía y de la politización del mundo del trabajo.