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lunes, 9 de enero de 2012

La cuestión alemana (primera parte)

Alemania se ha colocado en el punto de mira de la política europea. A la mayoría les sorprende la radicalidad con la que se niega a colaborar en la construcción de un proyecto solidario europeo. Sin embargo los síntomas de que la gran política alemana ya no está comprometida con la creación de un orden solidario en Europa datan de los años de la unificación alemana. Maastricht esta fuertemente inspirado en la cancelación de las políticas solidarias europeas de décadas anteriores. Su derrumbe no está llevando, sin embargo, a la vuelta a la situación anterior a 1991. Todo lo contrario. Existe el peligro de que se refuerce el unilateralismo alemán, la gran pesadilla de la política europea a lo largo de todo el siglo XX. Hoy, en Alemania,  se discuten tres "salidas" a la llamada crisis del euro:


a.) la cancelación del compromiso alemán con la Moneda Única y el inicio de una andadura alemana en solitario, tal vez en un espacio monetario en el que también estarían integradas Austria, Países Bajos, y Finlandia, los tres tigres exportadores europeos. Esto llevaría a un acercamiento a Rusia y a China sin que esto deba ser interpretado como una alianza estratégica o una ruptura con los compromisos transaltánticos. El proyecto europeo tal y como hoy lo conocemos dejaría de existir. Hay un argumento que se esgrime en contra: la revaluación de la moneda alemana. Sin embargo, hay voces autorizadas como las de presidente del Instituto Ifo de Munich, una de las voces más relevantes de la economía alemana, Hans Werner Sinn, que minimizan este peligro. Así, Suiza consiguió devaluar su moneda en un 20% cuando hace meses casi consiguió una paridad con el euro. Este aspecto es fundamental pues la razón de Estado alemana reposa hoy en las políticas de su lobby exportador, lobby que necesita una moneda sólida pero devaluada. Esta salida le preocupa a Francia que se pliega a las exigencias alemanas para evitarla por todos los medios pues podría generar una reedición del "problema alemán". El 31% de la población alemana apoya esta salida. Mis sospecha es que las reticencias de Merkel a aceptar la emisión de eurobonos tiene como objetivo crear hechos consumados para que "no quede más remedio" que apostar por esta salida. Sigue siendo, sin embargo, arriesgada para Alemania por muchas razones. Si el resto de la zona euro se estanca en la recesión, en parte debido a las políticas deflacionistas impuestas por Alemania, mientras Alemania crece muy por encima de la media europea, se puede avecinar un escenario de este tipo. Lo mejor para evitarlo es por ello que también Alemania sea víctima de sus propias políticas deflacionistas que hoy por hoy le impone al resto de la zona euro.

b.) el mantenimiento del compromiso europeo de Alemania. Esto la obligaría antes o después de aceptar un cambio en las reglas que regulan el funcionamiento del Banco Central Europeo y una aceptación de los eurobonos. Los eurobonos son actos de solidaridad europea pues reparten por igual el coste del diferencial de la deuda entre todos los países de la zona euro. La mayoría de la población alemana apuesta hoy por esta salida, especialmente el sector más "verde" del lobby exportador y el grueso del movimiento sindical ("corporativismo para la competitividad"). Antes o después esta salida tendría que poner fin a las actuales políticas insolidarias, es decir, a los desequilibrios comerciales en la zona euro. El lobby exportador y muchos otros sectores se niegan a aceptar esto pues significaría perder puestos de trabajo frente al sur de Europa. Pero la presión a evitar la primera salida también es muy fuerte y no quedaría más remedio que hacerlo. Si se produce un cambio de gobierno (por ejemplo un gobierno rosa-verde) habría posibilidades de que se impusiera este planteamiento aunque no tengo muy claro si un gobierno alemán puede hacer frente a sus consecuencias.

c.) la reorientación de la economía alemana hacia la expansión interna, es decir, el arrinconamiento del lobby exportador. Esta es la salida que propone la izquierda pues lleva impícito un aumento de los salarios reales en Alemania y la reducción del resto de las balanzas comerciales de la zona euro. Los medios de comunicación, el lobby exportador y seguramente también las insuficiencias de Die Linke explican que esta alternativa no sea mayoritaria en Alemania a pesar de que este es el país de la UE en el que los salarios han crecido menos en los últimos quince años (políticas de contención salarial a cambio de mantener puestos de trabajo de Schröder/Merkel). Esta salida es la única que abre una perspectiva solidaria y estable para Europa aunque requiere de una refundación del proyecto europeo. Debería ser la que defendieran todos los países con déficit independientemente de su color político.

Más información: A. Fernández Steinko: Izquierda y republicanismo. Madrid, Akal 2010






3 comentarios:

Dominngo dijo...

Sé que no va con el artículo que comento, pero he leído en varios textos de opinión tuyos la mención a que el proyecto de refundación de IU se abortó por sectores inmovilistas. Me interesa saber qué fue lo que se paró exactamente, en qué consistía la propuesta que un sector de IU decidió parar.

Gracias y saludos!

Armando Fernández Steinko dijo...

Cualquiera que siguió de cerca aquello vio lo que sucedió. La secretaría de la Refundación consiguió aglutinar a mucha gente en torno al proyecto de Refundación que era un mandato de la anterior Asamblea Federal. Nadie se opuso públicamente a la misma, pero en algunas federaciones como la de Madrid, la dirección local no sólo no se implicó sino que hizo ostentación pública de un profundo recelo y desinterés por la iniciativa.

Armando Fernández Steinko dijo...

Al final la cosa perdió fuelle. Digamos que se dejó morir por falta de implicación de los órganos que deberían impulsar activamente el proceso.