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domingo, 25 de agosto de 2013

Otra vez las mesas de convergencia para agrupar a la izquierda antineoliberal




Hacia finales de 2010 se hizo un llamamiento a la ciudadanía para que se agrupara en un espacio único y horizontal destinado a estructurar y estabilizar la oposición al neoliberalismo. Desde entonces han pasado muchas cosas pero el fraccionamiento de iniciativas y grupos, así como el desencuentro entre partidos antineoliberales, movimientos sociales y sindicatos sigue siendo demasiado grande. La experiencia de las Mesas de Convergencia podría ofrecer algunas respuestas. 

Se trata de espacios para el agrupamiento de aquell@s ciudadan@s que han decidido enfrentarse con hechos a una salida regresiva a la crisis provocada por las políticas neoliberales. Estas personas no tienen que estar de acuerdo en todo pero sí compartir un mínimo común denominador: el programa definido en el llamamiento. El objetivo es ir llegando, por a poco, a más acuerdos e ir generando consensos cada vez más amplios. Sin embargo es importante que desde el primer momento se dejen fuera aquellos temas que dividan a los participantes y se trabaje sobre aquellos otros que ya están consensuados.  


¿Qué objetivos tienen las mesas?

  1. crear nuevos espacios de encuentro y de comunicación destinados a desbloquear viejos conflictos, poner en contacto a personas ya activas e incorporar a gente nueva a una cultura de la participación y de la deliberación política. Este primer objetivo es muy importante pues los recelos y la comunicación definciente son muchas veces el origen de la atomización, del debilitamiento de la izquierda y del alejamiento de much@s ciudadan@s de la participación política directa.  
  1. difundir el programa de mínimos, impugnar públicamente las salidas regresivas a la crisis y proponer salidas alternativas partiendo de las condiciones concretas de cada entorno local (barrios, pueblos, empresas etc.). El objetivo es que toda la ciudadanía sepa que hay otra forma de interpretar el origen de la crisis, que hay salidas alternativas factibles y que sus causantes están siendo sus principales beneficiados.   
  1. conectar las diferentes iniciativas de lucha y de protesta contra una salida regresiva a la crisis entre sí con el fin de potenciar su efecto (creación de sinergias) y lanzar iniciativas nuevas a medida en que se vaya ampliando el número de mesas y de participantes.  
  1. crear lazos de solidaridad, complicidad y ayuda mútua entre sus miembros así como de desarrollar actividades lúdicas y recreativas. No se trata sólo de tomar iniciativas políticas sino de crear redes sociales basadas en la fraternidad, la solidaridad y la comprensión. Además, ambas cosas están relacionadas: cuanto más fuertes y amplios sean los lazos, más acciones se podrán poner en marcha.    

¿Cómo se deberían crear las mesas?

La forma más fácil y realista de crear una mesa es partir del tejido participativo que ya existe o ha existido recientemente en el barrio o en la localidad. El primer paso es invitar a las personas ya activas, a las que lo han sido hasta hace poco y a otras que muestren interés en hacerlo por primera vez  a una ronda de contacto para explicarles el proyecto y proponerles la puesta en marcha de un agrupamiento sobre la base de los principios del llamamiento. Una vez reunidas al menos tres personas y aceptado el programa de mínimos (mínimo común denominador), se procederá a la constitución formal de una mesa, a la elección de un vocal y a la definición de un nombre (por ejemplo: “Mesa del Barrio de Triana, Sevilla” o “Mesa Antonio Machado, Barrio de Triana, Sevilla”. Se procederá a levantar acta  de su constitución con el nombre de los primeros participantes y a mandar dicho material a la dirección web de las Mesas. A partir de ese momento la mesa estará conectada con el resto de mesas del Estado, la información puede empezar a circular. Sus miembros harán pública su constitución en bares, espacios laborales y organizaciones de todo signo. 

Es importante que la red pueda conocer las actividades del resto de las mesas: sus éxitos, las fórmulas que han dado buen resultado y las que no lo han dado tanto, los debates entre sus miembros etc. El objetivo es poner en marcha un proceso de aprendizaje colectivo y horizontal. Asimismo se podrá colgar en la página los materiales y las informaciones adicionales que los miembros de la mesa consideren oportunos, aunque siempre respetando los objetivos generales del proyecto y el máximo respeto entre todos sus participantes.    


¿Cómo deberían funcionar las mesas? 

Las personas que participan en las iniciativa de las mesas lo hacen a título individual y no como representantes de organizaciones, ONGs, sindicatos etc.. Participar en una mesa no es incompatible con la participación en cualquier otro espacio formal y informal. Su ámbito de actuación principal es territorial (barrio, pueblo), pero también pueden circunscribirse al espacio laboral (empresa, universidad, facultad etc.). Existe la posibilidad de crear mesas temáticas paralelas basadas en temas específicos (mujer, medioambiente etc.) aunque el tronco del proceso son las mesas territoriales. 

Las mesas tienen que tener un funcionamiento democrático, las intervenciones de sus miembros deben invitar a la comunicación, deben rechazarse las formas de intervención que no promuevan el intercambio, el bienestar y el respeto entre tod@ l@s participantes. Las actitudes sectarias deben ser expresamente rechazadas, pero también la cantonalización: cada mesa forma parte de un proceso diverso pero unitario de dimensión estatal y representa dicho proceso en su lugar de implantación.  

La prioridad de las mesas debe ser la acción, que tiende a unir, y no tanto el debate teórico e ideológico, que tiende a dividir. Hay que tener en cuenta que la mayoría de los participantes proceden de espacios y tradiciones distintos, que sus opiniones sobre muchos temas pueden ser también diferentes con lo cual es importante proceder de forma pragmática y apartar las diferencias en la medida de lo posible.   


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